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Cómo se hizo

Lita… perdón, la princesa Hipólita de Borovnia fue nuestra tercera incorporación al grupo, allá por finales de 2003. Mientras los dos primeros episodios se enmarcan en sendos mitos del terror clásico, esta historia cae de lleno en la pura fantasía: Lita es la princesa heredera de un fabuloso reino, vive en el exilio acompañada de un fiero ogro guardián, que la protege de sus perseguidores, horribles criaturas al servicio de un reino enemigo. También encontrará en su camino a un noble paladín de brillante armadura… en definitiva, los ingredientes de un típico cuento de fantasía, que poco o nada tiene que ver con Huérfanos. Si no fuera porque nada de todo esto es real excepto para la propia Lita, que por demás tiene el extraño poder de influir en las personas haciéndolas creer en ella y seguir su voluntad. En definitiva, aunque con un bagaje distinto, Lita es otro personaje perturbado y excepcional en un mundo aparentemente cotidiano.

La de Lita es la única historia que mantiene la intriga sobre la veracidad de su historia hasta el final del episodio… y aún entonces, queda la duda sobre si su mundo de fantasía es real o solo un elaborado producto de su imaginación, unida a su poder para hacer creer a los demás en su fantástica historia.

Lita, nativa de Valldemossa (y por lo que sabemos, podría ser el primer personaje de cómic procedente de esta localidad mallorquina), es un personaje cuya historia se enmarca en el mundo de los cuentos de hadas, llenos de duendes, magia y enfrentamientos épicos entre el bien y el mal, un entorno en definitiva bastante alejado del tono oscuro de Huérfanos. Para hacer compatible el entorno fantástico en el que transcurre la historia con su ambientación real, hemos recurrido al recurso, siempre agradecido, de convertir al personaje en narrador de su propia historia, a través de ilustraciones al carboncillo que contrastan con la habitual ilustración a tinta del resto del cómic.

Lita se convierte así en la guía de excepción de su propio mundo, del que solo conocemos su propia versión, mientras la historia narrada en el episodio, bastante menos amable, cuenta como su locura, o lo que parece ser tal, arrastra al personaje a abandonar su hogar, embarcarse en un peligroso viaje, y finalmente a cometer algún que otro trágico error… tras el cual entra en escena Yago, incorporándola así a la dinámica de números anteriores.

Esta historia, por tanto, está narrada en primera persona, pero al contrario que las anteriores, en lugar del recurso del diario, Lita relata su historia de palabra a Yago. Mientras que las historias de Sara y Eduardo tenían un componente de confesión privada y atormentada, Lita es feliz de compartir su increíble historia con su protector. Pero esta historia, viniendo de una mente tan evidentemente alucinada como la de Lita, deja al mago, y al lector, con muchos interrogantes sobre su naturaleza.

Personajes

Lita, al igual que Sara, fue un personaje fácil de caracterizar, y de hecho salió casi a la primera, excepto que en el primer boceto, Lita llevaba gafas. Aparte de lo poco que al personaje le pegaba el detalle, encima resultaba ser un plagio involuntario, de un personaje relativamente similar a Lita en su aspecto: …, del cómic The Invisibles de Grant Morrison. Una vez solventado esto, la mirada ingenua, la sonrisa infantil, y la melena rizada permanentemente revuelta remataron el aspecto de un personaje que por necesidades del guión tenía que hacerse notar desde su misma apariencia. Para resaltar su aire feérico, su figura es más esbelta, y su vestuario más hippie que el de Sara. Y por supuesto, hay que destacar el detalle más llamativo y sin duda fantasioso de su imagen: sus orejas ligeramente picudas. No queríamos convertir a Lita en una elfa evidente, lo que habría respaldado definitivamente su historia, pero sí introducir un elemento que despertara la curiosidad, sin llamar mucho la atención.

Dani y su banda también fueron personajes fáciles de diseñar, bebiendo de los tópicos de los grupos de rock jóvenes: el ligón, el rastas, el pasota fumeta, las groupies, y por supuesto, el apuesto líder de rubia melena y aire alternativo y contracultural. Una pandilla de genuinos notas, vaya, a los que había que caracterizar a brochazos dadas las pocas lineas de diálogo que les dedica el apretado guión.

Pero si un reto tenía este episodio, era dar vida a los personajes y criaturas que pueblan la fantasía de Lita, incluyendo a las sirenas y tritones, el Duende Gris, el gigante, los trolls, y por supuesto: Gwyn. Respecto a los primeros, todos ellos responden a una imaginería bastante popular, por lo que no fue difícil asumirla como propia; los trolls se convirtieron en figuras cadavéricas, de miembros desproporcionados, que pudieran encajar en la imagen final del montón de rocas que Lita identifica como unos de sus cadáveres.

Gwyn fue bastante más difícil, ya que conciliar la habitual imagen del ogro con un protector, sin caer en la disneyización al estilo Shrek, era complicado. Hasta ocho pruebas hicieron falta para dar con el personaje, cuyos referentes más cercanos resultan ser, contra todo pronóstico, Homer Simpson y los personajes narizones de Cels Piñol, junto a detalles, ahora sí, de estilo disneyano: las piernas del científico loco de Lilo & Stitch. Todo ello, tras algunas pruebas que lo emparentaban con Hellboy, los trolls de El Señor de los Anillos, o las extrañas criaturas antropoides de Hayao Miyazaki.

Lugares

Para todos aquellos que criticaron en su momento que apenas había localizaciones reconocibles en los dos números anteriores, este episodio arranca con sendas escenas ambientadas en los que posiblemente sean los dos rincones más reconocibles y emblemáticos de Mallorca: la Catedral y el Parc de la Mar, y el Castillo de Bellver. Ambos aparecen además en su versión fantástica ilustrada por Lita al carboncillo. Para ilustrar ambos lugares, no hubo más que tomar referencias in situ, y también a través de fotografías, sobre todo para el complicado, e imposible, plano aéreo del castillo de Bellver. Los detalles, desde los bancos del parque hasta la papelera donde Lita lanza su dibujo, son del todo precisos.

Aparecen asimismo algunos planos de Valldemossa, uno de los pueblos más visitados y hermosos de la Tramontana mallorquina, que por desgracia apenas luce en un par de viñetas dado lo breve de la secuencia que narra la huída de una joven Lita de su pueblo natal. En particular, no fue posible introducir ningún plano de la célebre Cartuja, pero siempre será posible corregir esta falta en algún episodio posterior.

La estampa turística de la Cibeles en Madrid es otra de las obvias referencias que aparecen. Menos evidente es, en cambio, el lugar en el que Lita conoce a su paladín, durante un concierto de unas fiestas populares. Aunque este evento se sitúa en algún rincón de la Península Ibérica, es la plaza, y la iglesia, del pueblo de S’Arracó en Mallorca, el que aparece en la imagen que abre la secuencia.

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